Rommel

Julio López, 23 de octubre de 2018

Se cuenta que un día el Mariscal Erwin Rommel salió en avioneta a realizar reconocimiento del terreno y de los movimientos de tropas enemigas. Esto no es extraño, pues al "Zorro del desierto" le gustaba tener información de primera mano de lo que hacían sus enemigos. Tras terminar su misión, el piloto aterrizó la avioneta junto a una carpa; el alemán escuchó unos gritos dentro y se precipitó a su interior. Era una enfermería, y un herido chillaba de dolor. Dentro, saludó a todos en voz alta y se dirigió al que gritaba. Pero todos le miraban atónitos, tanto médicos como heridos. En ese momento, el médico más cercano levantó los brazos y dijo en un perfecto inglés: "Nos rendimos". Erwin Rommel, el mando más alto de las tropas del Afrika Korps, había aterrizado en una base enemiga. Los médicos, pensando que les habían tomado por sorpresa, se rindieron. El mariscal, con enorme sangre fría, salió despacio del recinto y emprendió la huida.

Al Sr. Don Miedo se le empieza a ver paseando por el mercado, después de haber pasado un largo tiempo alejado del mismo. Y la duda que tiene el mercado es si emprender la huida o seguir actuando como si esta fuera una representación ya vivida, apretar esfínteres y esperar que la gracia divina vuelva a manifestarse y nos eleve sobre las aguas. La fórmula más rentable en los últimos seis años para operar en los mercados era comprar cada vez que el mercado caía. Ese algoritmo parece que se ha roto, y el personal empieza a mirarse las caras y preguntarse qué es lo que está fallando. El titular que más se repetía en la prensa salmón era “he aprovechado las caídas para incrementar posiciones”. Esto, cuando lo has leído en marzo, en agosto, en septiembre y en octubre, empieza a mosquear un poco, lo que nos lleva a pensar que la cosa se puede poner aún mucho más fea, porque la gente puede estar hasta las trancas.

La pregunta que nos debemos hacer es, si estamos realmente ya en los preliminares del cambio de tendencia en el ciclo, o simplemente estamos ante una ralentización del crecimiento. Si estamos en el segundo caso, empezamos a ver, después de mucho tiempo, sectores y empresas que empiezan a estar a tiro. Lo que suele suceder, es que el mercado escasas veces suele estar “bien valorado” y corremos el riesgo de que se ponga ahora excesivamente pesimista. Si vemos los sectores más castigados (sin analizar el sector bancario que como ya hemos comentado otras veces, nos mostramos incapaces de valorar), la mayoría están suponiendo no ya una bajada del crecimiento, sino un auténtico drama. Si analizamos algunos valores alemanes, la caída de cotizaciones ha sido realmente salvaje. En el sector de componentes del automóvil, Continental se ha dejado desde sus máximos de este año un 47%. Daimler un 32% y Volkswagen un 26%. Otras empresas cíclicas no se han quedado a la zaga: la cementera Heidelberg un 41%, Lufthansa un 42%, BASF un 31% o Bayer un 33%. Incluso alguna tecnológica como Infineon (aunque también relacionada con el sector automovilístico) se ha dejado un 30%. Dieciocho de los treinta valores del índice alemán DAX han bajado más de un 20% desde sus máximos de febrero, y tan sólo cinco valores se encuentran por encima de su media de 200 días. Y todo esto con la economía todavía creciendo…

Si nos vamos a la bolsa española, tenemos un dato curioso. La media de 200 días, la media de 200 semanas y la media de 200 meses coinciden en menos de 100 puntos, en la zona de los 9800. No deja de tener su gracia, para los que estamos todos los días delante de las pantallas. La rentabilidad de todo este tiempo para alguien que hubiera comprado y mantenido ha estado en el dividendo y no en la revalorización de las acciones. Si miramos este año, sólo siete valores están a menos de un 10% de sus máximos, siendo el sector bancario el principal perjudicado con caídas medias del 30%. Pero otros sectores no se han escapado. Inditex tiene una caída del 25% respecto a sus máximos, Grifols un 17%, IAG un 22% o Telecinco de casi un 40%. El IBEX, mientras escribo estas líneas, está rompiendo los mínimos del año y a apenas un 1% de su línea de tendencia principal si cogemos los mínimos del 2012 (antes de la intervención de Draghi) y los mínimos del Brexit. Un tercio de las empresas del IBEX, por el contrario, están más de un 10% por encima de sus mínimos del año.

Desde un punto de vista técnico, los mercados se han complicado mucho. Por un lado, el deterioro de los gráficos es muy grande y se han roto los primeros soportes relevantes a corto-medio plazo. El DAX alemán tiene una configuración de final de ciclo de hombro-cabeza-hombro, rompiendo su media de 200 semanas (11.500 y que está rompiendo hoy, pero que habría que confirmar el viernes) que tiene una proyección teórica hasta el 10.000 (alrededor de otro 13% de caída). Sus dos líneas de tendencia alcista pasan por el 10.938 (mínimos de 2011 con mínimos del Brexit) y más abajo por el 8850 (mínimos de 2008 y mínimos de 2011). Los indicadores están vendidos, pero cercanos a la sobreventa. Esta situación ya la hemos vivido otras veces y ha repelido el movimiento.

Por resumir, el mercado se ha puesto en modo muy pesimista, y realmente desde un punto de vista macroeconómico y geopolítico, razones no le faltan. Por un lado, tenemos la subida continuada de los tipos de interés en Estados Unidos, unos resultados empresariales que han podido marcar pico y una situación política en Europa difícil, por no haber conseguido domeñar al tigre de la deuda y no haber aprovechado estos tres años de relativa bonanza económica. No se ha adelantado nada en la integración europea, y las elecciones europeas en 2020 van a ayudar a que los próximos dos años no haya ningún avance significativo. La finalización de las compras de deuda por parte del ECB en diciembre (aunque reinvertirá lo que le vaya venciendo) va a poner a muchos activos en una situación comprometida. Tenemos que ver cómo se navega en unos mercados financieros con niveles de deuda y de valoración muy altos, y con un predominio de gestiones pasivas frente a gestiones activas. Corremos el peligro que ahora, los flujos de salida vuelvan a no mirar precios, pero ahora con ventas desaforadas.

¿Qué pasará con Estados Unidos? Después de haber estado dopado, primero con política monetaria y luego con políticas fiscales, corre el riesgo de haberse pasado de la raya, y que la FED vaya más allá de lo esperado en sus subidas de tipos de interés. Sus finanzas públicas empiezan a estar muy comprometidas, y se espera un déficit del 4.2% para 2019, y no ha recuperado nada de margen en su posición fiscal, para intervenir si vienen mal dadas. Ha echado toda la leña a la locomotora. Técnicamente, sigue sujetándose en la media de 200 semanas, pero hoy estaría rota. El objetivo estaría en los 2525. La duda, o último clavo al que agarrarse, lo tendrá con los resultados de las macro tecnológicas. Si no sorprenden al alza, tendremos caída. Otro tema que tendremos en cuenta es que estas tres últimas semanas las empresas, por presentación de resultados, no han podido hacer recompras de acciones. Habrá que estar atentos a si su vuelta viene acompañada de mayores volúmenes de lo normal. Como ven, todo un lío ahora mismo.

¿Qué puede cambiar este panorama tan poco halagüeño? En mi opinión, va a ser muy complicado estirar mucho más el chicle del crecimiento, pero el mercado puede cambiar de “humor” si vuelve a haber nuevas intervenciones por parte de los gobiernos que vuelvan a inflar el globo de la liquidez, principalmente por parte de China. Después de un año de caídas abruptas en sus bolsas, y vientos de cara motivados por las disputas arancelarias, el gobierno empezará a introducir medidas de estímulo fiscal y su Banco Central dejará de lado las políticas restrictivas en un primer momento, para ser nuevamente expansivo, si se para más de lo planificado la economía. Otra posibilidad es que toda la acumulación de capital en nuevos avances tecnológicos, despegue simultáneamente, y experimentemos un incremento de la productividad mucho más alto de lo esperado, acompañado del surgimiento de nuevos trabajos, que logren ocupar a toda la gente que va a expulsar. Un tercer factor, aunque a corto plazo, puede ser el período posterior a la finalización de las elecciones intermedias en Estados Unidos, que suele seguir una curiosa pauta alcista tradicional, sobre todo cuando venimos de un período de corrección anterior.

En resumen, mercados con muy mala pinta técnica, pero susceptibles de recibir nuevamente al primo de Zumosol y regatearnos junto al banderín del corner. Buena ocasión para ver si los mercados siguen intervenidos o volvemos al esplendoroso pasado de los mercados libres. Lo veremos pronto.

Buena semana,

 

Julio López Díaz, 23 de octubre de 2018

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