Relaciones comerciales

Julio López, 28 de agosto de 2019

Durante los primeros intentos de librar a Venecia del yugo austriaco durante las revueltas de 1848, para mostrar su descontento, y siguiendo el ejemplo anterior de los milaneses, los venecianos instigaron una campaña para dejar de fumar. Austria obtenía pingües beneficios de Lombardía por los altos aranceles sobre los cigarros. La respuesta del ejército austriaco a esta iniciativa fue repartir enormes cantidades de cigarros gratis a oficiales y hombres en general, con órdenes de lanzarles el humo a la cara a los italianos. El otro gesto era no aplaudir los conciertos que daba la banda militar austriaca en la Piazza.

Como ven nada nuevo en las relaciones comerciales…

El verano, aunque en esta profesión nunca existe la desconexión, al menos sirve para ver las cosas con una distancia mayor de la que ofrecen las pantallas de negociación y salir de la inmediatez del tweet que dirige últimamente la dirección de las cotizaciones. Se alterna esa actividad tan de ex presidente de gobierno como es la de contar nubes, con la contemplación casi budista de la realidad que nos rodea y nos permite sacar alguna conclusión o idea de lo que vemos. Por ejemplo, a Argentina nunca ha llegado el antiguo proverbio árabe (quizá más que a Argentina a todos aquellos que invierten allí) que decía “La primera vez que me engañaste fue culpa tuya, la segunda fue culpa mía”. Al autor de la frase no se le conoce una nueva aportación cuando sucede por enésima vez… También es un ejemplo claro de las perversiones que conlleva la monetización de la deuda y diferir y no afrontar los problemas reales. El caso italiano volverá a repetirse a no mucho tardar, pero el mercado ha llevado el 10 años italiano a tan solo un 1% en su deuda a diez años.

Cuando pasas el verano a medias entre Galicia y Nueva York, también da para pensar y escribir unas cuantas cosas. De esta última apunté algunas cosas que me llamaban la atención. En plena supuesta lucha mundial contra el calentamiento global, causaba estupor ver una mayoría de coches de los que no gastan menos de 20 litros a los 100 kilómetros transitando por sus calles. Los conductores de UBER parados con el coche encendido a la espera de clientes, los aires acondicionados a tope en cualquier comercio u hotel o la cara de sorpresa de la cajera del supermercado, cuando tras ponerme casi una bolsa de plástico por producto, veía como yo volvía a sacar toda la compra para recolocarla y devolverle cinco o seis bolsas. Eso sí, por cualquier fruta bio te sacaban las entrañas. De dicha experiencia puedes sacar dos conclusiones: la primera es que nadie quiere sacrificar su presente por un futuro mejor; la segunda es que la información sobre el cambio climático no parece igual en todas partes. Todo esto mientras surgían las noticias sobre los incendios del Amazonas antes de la reunión del G7. Sobre esto una curiosidad, la primera noticia que tuve fue a través de mi hija que lo estaba viendo en Instagram. Los periódicos de todo signo que leo, no se hicieron eco de la notica hasta dos días más tarde…

El tema del Amazonas es una muestra más de lo que en mercados financieros se denomina decisiones temporales de consumo, y no se diferencia lo más mínimo de las políticas monetarias de los Bancos Centrales, y que en mis epístolas agrupo bajo el epígrafe “No existen las opciones gratuitas”. Lo único que hacemos es movernos por esa curva de tipos, pero eso no significa una mayor riqueza o bienestar a lo largo del tiempo. Igual que los Bancos Centrales han decidido traer a valor hoy todos los flujos positivos futuros, los agricultores y ganaderos brasileños también le dan más valor al tener nuevos territorios cultivables ahora que las consecuencias futuras de la desertización y producción de oxígeno pueden acarrear en un futuro. No soy capaz de encontrar las siete diferencias, aunque estos últimos son vilipendiados y los primeros enaltecidos.

Y hablando de los Bancos Centrales me dio por pensar en lo del huevo y la gallina, qué es primero. Es territorio común en todos los análisis, que toda recesión viene anticipada por una inversión de la curva de tipos. Cuando los tipos a largo plazo se meten por debajo de los tipos a corto plazo, pero ¿quién está provocando esto sino los propios bancos centrales con sus mensajes continuos de intervención permanente? Decía en un informe esta semana Credit Suisse que comparando con el conjunto de indicadores que adelantaban crisis en épocas pretéritas, la inversión de la curva era el único que se daba en este momento. Lejos de provocar inversiones y mayor consumo con tipos bajos, ¿no se está dando lo contrario y ese exceso de ardor de los Bancos Centrales lo que implica es un mayor miedo y estancamiento de los agentes económicos que haga que la profecía de la recesión se autocumpla?

En cuanto a las bolsas, varias ideas. Es curioso que los medios de comunicación hablen de debacle bursátil y haya un sentimiento plomizo entre los inversores cuando el S&P 500 está a un 5% de sus máximos históricos y la bolsa francesa a niveles similares. Lo que tenemos son comportamientos curiosos. Por ejemplo, desde la primera vez que hicieron máximos los índices en el verano del 2015, la bolsa francesa le ha metido un 28% a la bolsa alemana y se encuentra ahora mismo en la media de 200 meses, media que perdió a finales del 2007. Lo que hay son movimientos sectoriales brutales y, aunque hay valores muy penalizados, tenemos otros que están en máximos históricos. Tenemos máximos históricos contra el índice general en comidas y bebidas, o lujo (los sectores más defensivos) mientras tenemos en mínimos históricos a bancos (mismo niveles del 2012), telecomunicaciones o industriales. Estos movimientos no dejan de acrecentarse y ampliarse, por eso las rentabilidades de los gestores varían tanto en función de lo que hayan apostado. No veo ninguna señal de vuelta por el momento en esta tendencia, pero si se da el movimiento será amplio. El último signo potente lo tuvimos en las eléctricas contra el mercado, que tras no quererlas nadie del 2009 al 2017, le han metido un 27% al mercado en estos dos años. Caso curioso el de las telecomunicaciones, mientras que las máximas ganadoras del rally bursátil han sido las empresas que las usan (Google, Facebook y compañía). Saben que no he sido muy partidario de cómo se han usado las recompras de acciones para inflar las cotizaciones, pero para un caso como el de Telefónica ¿no piensa el señor Pallete que es mucho más eficaz suprimir el dividendo y recomprar acciones?

Otra cosa que llama la atención es cuando se refiere a los “billones de pérdidas en capitalización bursátil” derivadas de las tensiones comerciales. Si comparamos los vaivenes de cotización con las cifras de aranceles el resultado es asombroso. Una subida de aranceles del 10% a 50.000 millones en productos, son 5.000 millones de dólares. Alguien que juegue en futuros con 1.000 millones de dólares apalancados en derivados (veinte veces, por ejemplo) en cada movimiento del 2% hubiera ganado unos 400 millones de dólares. En 12 movimientos de todo va bien o de todo va mal, hubiera “cerrado” el gap de los aranceles. No me digan que esto no lo podría hacer algún personaje turbio de Twitter fácil y melena rubia al viento… Es solo un indicio de dónde realmente se juega la batalla verdadera.

Como decía un amigo mío, “las mejores cosas de la vida son gratis si corres más que el dueño”.

Buena semana,

Julio López

 

Julio López Díaz, 28 de agosto de 2019

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