Scriabin

Julio López Díaz, 15 de octubre de 2019

Scriabin fue un compositor ruso muy innovativo y curioso. Una de las características en sus composiciones es que se basaban en la sinestesia (asimilación o confusión de sentidos), lo que le llevó a ser capaz de escuchar los colores y basó toda su composición en esta cualidad. Este fue solo el principio de su ida de olla: comenzó a relacionar la música con la filosofía y la ciencia y acabó metido en movidas seudocientíficas y religiosas, llegando a creerse una especie de nuevo Jesucristo. De hecho, en una ocasión fue rescatado en un lago suizo al tratar de caminar sobre el agua. En medio de esta vorágine de locura, Skriabin trató de componer la mayor de todas sus obras, Mysterium, un espectáculo que no era solo musical, sino que incluía efectos de luz, arquitectura, olores, efectos de niebla y demás innovaciones técnicas. Mysterium tenía además la escasa ambición de ser interpretada en el Himalaya durante una semana y, tras ella, se produciría el colapso de la civilización y se daría paso a un nuevo orden mundial, más justo y con mejores personas. Pero nunca llegó a escribirla. Durante un viaje a Londres, Scriabin se explotó un grano que le había salido sobre el labio superior, pero debía haber encargado la misión a un profesional, pues él sabía mucho de música, pero de granos poco, y se hizo un estropicio. Buen pianista, mal artificiero.

Estuvimos esperando la reunión de Donald Trump con el vicepresidente chino como si fuéramos a presenciar la obra nonata de Scriabin, pero la obra ha distado de ser lo esperado. Lo que pasa es que el público está tan harto de la música atonal de los últimos meses, que una sola nota bien tocada les parece música celestial.

Sin duda una de las revelaciones más claras de lo que está sucediendo en el mundo lo protagonizó el tweet de la serie SouthPark a raíz de los rifirrafes entre China y la NBA. El tweet decía “Como la NBA, damos la bienvenida a los censores chinos a nuestras casas y a nuestros corazones. Nosotros también amamos más el dinero que la libertad y la democracia. El presidente XI tampoco se parece ya a Winnie the Pooh. ¡No se olviden de sintonizar nuestro próximo episodio este miércoles a las 10h! Larga vida al Gran Partido Comunista de China”

Sólo los borrachos y los niños dicen la verdad, refrenda el dicho, y el humor, añado yo. El diablo está en los detalles, que diría el vate. Y detalles que parecen carecer de importancia, nos explican muchas cosas. Por ejemplo, que en la cazadora de Maverick para la segunda parte de Top Gun hayan desaparecido las banderas japonesas y de Taipei de la película original (los productores chinos lo obligan) o que Apple haya quitado también la bandera azul y roja de la China Nacionalista de sus emoticonos. Parecen cesiones sin importancia, pero nos indican quién parte el bacalao. Todo esto, después de la suspensión de la emisión de los partidos previos de la liga regular de la NBA en los canales públicos chinos y a través de Tencent, y después de que el General Manager de los Houston Rockets tuietara su apoyo a los que protestan en Hong Kong. A esto se han unido Ali Baba y JD.com eliminando de sus compras todo el merchandising de los Houston Rockets. Obviamente, han sido los americanos los que han rectificado y pedido disculpas a los chinos. Quinientos millones de clientes y cuatro mil millones en ingresos tienen siempre la razón.

Si miramos al mercado, vemos como el humor ha cambiado brutalmente en una semana. Si nos hubieran dicho que con una economía desacelerándose de forma importante, con los tremendos líos en la política internacional sin solucionarse y la escalada de posibles conflictos bélicos (la guerra soterrada entre Irán y Arabia Saudí, a la que se une ahora la situación entre Turquía y los kurdos en el norte de Siria), los mercados de bolsa iban a estar en máximos anuales, hubiéramos aventurado que la venta de marihuana se había legalizado en todo el mundo, pero ahí nos encontramos. Las señales bajistas que teníamos desaparecieron el jueves pasado y estamos otra vez con ganas de romper esos máximos anuales. Con una diferencia respecto a otras ocasiones anteriores, es Europa ahora la que lidera las subidas y Estados Unidos la que frena un poco la estampida alcista. La temporada de resultados que empieza esta semana funcionará como barrera de paso a nivel. Dichos resultados pueden acabar el año un 15% por debajo de lo que se esperaba el 1 de enero, pero no ha sido óbice para que las bolsas estén subiendo dos dígitos este año. El problema de todo esto es que el sentimiento entre los inversores (yo mismo) sigue siendo, en general, bastante negativo, con lo que me temo que todo el mundo esté infra ponderado en sus posiciones en acciones. Continuamos con la partida de mus. Realmente seguimos sin romper nada. Todo el movimiento de la semana pasada ha sido alentado por declaraciones políticas. Son declaraciones totalmente interesadas y que han provocado un nuevo cierre de cortos y volver a quedarnos donde estábamos hace un par de semanas. Una de las máximas de estos tiempos es que el peso de los mercados financieros es mucho más grande que el de la economía real. Trump llevaba los tres últimos días previos a su entrevista con el vicepresidente chino, como loco por hacer subir los mercados. Pasado el momento de clímax , nos volveremos a fumar un cigarrito y plantearnos como está nuestra relación con el mercado. Lo único que parece es que los chinos van a comprar un poco más de soja (y esto, no está ni confirmado) y que no hay nada relevante resuelto. Una nueva patada adelante y con la idea latente de que en lo mollar (la propiedad intelectual y la devaluación del yuan) va a ser complicado llegar a buen puerto. Desde luego, no parece que las empresas se lancen a invertir en activos reales con lo visto el viernes. En definitiva, que sigue sin romperse el equilibrio entre las fuerzas de fin de ciclo y las fuerzas de intervención de los sospechosos habituales. Esta semana la FED, como quien no quiere la cosa, ha comentado que compraría 60.000 millones de dólares en letras de tesoro, pero por Dios, no digamos que es un nuevo QE, Powell dixit…

En definitiva, que han colocado a los mercados justo en la frontera de los máximos, listos para salir disparados, si los resultados que empiezan a publicarse hoy no fueran catastróficos (en el trimestre se esperan bajadas del 4% respecto al anterior). No deja de asombrarnos esta circunstancia, pero es lo que nos indican algunos sistemas técnicos, en los que la sobrecompra que teníamos antes de la caída anterior, no se da en estos momentos. Pero bueno, como dice un amigo mío, si nos fiáramos del sentido común, la Tierra seguiría siendo plana.

Buena semana,

Julio López

 

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