Einstein

Julio López Díaz, 18 de diciembre de 2019
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 Se dice que Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y sus padres estaban muy preocupados, pero una noche, durante la cena, por fin articuló palabra y dijo: - La sopa está demasiado caliente. Sus padres sorprendidos, le preguntaron por qué no había hablado antes y él respondió: - Porque todo estaba en orden.

Las diferencias entre Einstein y Trump parecen ser grandes, por lo menos en cuanto a locuacidad. Desde luego las cosas parecen lejos de estar en orden, por todo lo que tuitea diariamente Trump y lo que necesita continuamente decir. No ha parado de dar la tabarra toda la semana con el gran deal con los chinos y los nuevos máximos de bolsa.

Han pasado ya los dos acontecimientos claves, a priori, del mes de diciembre, y el mercado ha preferido agarrarse a la teoría del vaso medio lleno y encomendarse a que el tío gordo de Coca Cola y los renos no defraude y quepa por el hueco de la chimenea (sé lo que están pensando y sí, los Bancos Centrales tienen también un ejército de deshollinadores tipo Mary Poppins que ayudan a esa labor).

En las elecciones británicas ha salido lo que anticipaban las encuestas, una victoria sin paliativos de Boris Johnson, magnificada por el curioso sistema electoral de las islas. Cada consulta electoral trae nuevos problemas. En este caso, el triunfo del Partido Nacionalista Escocés, que ha vuelto a abrir la veda a un nuevo referéndum de independencia. Vamos a tomar como muestra lo sucedido en Escocia para darnos cuenta de que hay sistemas electorales mucho peores que el denostado español. Si se quedan en los titulares, parece un triunfo sin paliativos de los nacionalistas escoceses, pero el estudio de los datos arroja una realidad bien distinta. El SNP ha obtenido cuarenta y ocho de los cincuenta y nueve escaños que se repartían. Eso nos da el 81% de los escaños. Si vamos al porcentaje de los votos, se quedan con el 45% del total, bastante lejos de la mayoría absoluta y por debajo de los porcentajes de SÍ a la independencia del último referéndum. Luego, los periódicos y los políticos lo utilizarán como quieran. Pero siguen las curiosidades. El partido laborista ha obtenido un solo escaño de los cincuenta y nueve, el 1.6% de los escaños, con el 18% de los votos. De hecho, el partido liberal, ha obtenido cuatro escaños, habiendo conseguido la mitad de votos que los laboristas. Recordemos que ya Trump fue presidente de los Estados Unidos con casi cuatro millones de votos menos que Hillary Clinton, por el reparto de sillones por estados. En definitiva, una diferencia de votos no tan grande supone un sustancial margen para el partido ganador, en poder real.

Como decíamos, el mercado se ha lanzado a interpretar de forma positiva estos datos porque eliminan la incertidumbre. Nada más lejos de la realidad. Todavía tenemos un añito por delante muy complicado, en el que no sabemos qué papel desempeñará Boris Johnson. En la última negociación con Europa, no tenía una mayoría suficiente en el Parlamento, que ahora sí tiene. No nos extrañe que salga por peteneras, intentando una nueva negociación. En esa última negociación se vislumbraba la posibilidad de que, a efectos de fronteras, Irlanda del Norte siguiera formando parte de Europa. No sabemos si Escocia saldrá con el repetido café para todos y que ellos tampoco quieren frontera. La situación de miedo ha hecho que los británicos perciban que lo mejor es atrincherarse en su isla, poner maderas en las ventanas y dar cuatro vueltas a la cerradura para afrontar los problemas, que por otra parte son similares en todo el mundo. El sabio decía que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla. Tendrían que estudiar muy bien el periodo de los sesenta y setenta, y la situación dramática en la que estaban los británicos, que los llevó a pedir su ingreso en el Mercado Común.

El segundo tema, sobado hasta la extenuación, que ya se nos hace bola, es el del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China. Gran reacción del mercado y titulares de firma de un gran acuerdo. La algarabía es similar a cuando el Atleti consigue un córner. La realidad, es que la defensa vuelve a despejar el balón, y el balón no se acerca a la línea de gol. Si lo ponemos en cifras, se han reducido a la mitad los aranceles aprobados el 1 de septiembre y no entran en vigor los aprobados para el 15 de diciembre. De hecho, China no dice nada de reducir aranceles y sí que aumentará las compras de productos agrícolas norteamericanos. El arancel medio para las importaciones americanas de productos chinos se queda en un 19.3%. Esta cifra era del 3.1% antes de que empezaran los problemas, a principios de 2018. No se habla para nada de propiedad intelectual, y el gobierno chino hace un mero juego de trilero en el caso de la manipulación de divisas. Lo único bueno, es que la cosa no ha ido a peor, de momento…

Si pasamos un poco a términos más económicos que políticos, los datos que estamos viendo están siendo bastante neutrales y un mes dan la de cal y otro la de arena. Como principal punto positivo, el empleo sigue bastante fuerte en la mayor parte de las economías occidentales (excluimos a la madre patria), y eso siempre es algo donde agarrarse, por su derivada en el consumo.  Los datos de actividad americanos no parecen deteriorarse, e incluso hemos tenido nuevos máximos en algunos sectores, como el inmobiliario (curiosamente, por el efecto en cantidad del mayor número de viviendas unipersonales de la historia). Los últimos datos chinos también han salido mejor de lo esperado, con ventas minoristas creciendo al 8% y la producción industrial de noviembre por encima del 6%. En su última reunión, la FED vino a decir que espera no tocar los tipos a lo largo de 2020. Si miramos doce meses atrás, recordemos que esperaban subir tres veces para este año, y terminaron acertando lo de los tres movimientos, pero erraron el lado. En valor absoluto, despreciando el signo, siguen acertando plenamente con sus pronósticos, lo que no hace más que acrecentar nuestra confianza en su buen juicio…

Si uno de los principales conductores del mercado alcista es la política monetaria, el otro gran conductor, la recompra de acciones, está experimentando algunos cambios. Este 2019 ha habido un 15% menos de recompras de acciones que el año anterior, y alguna casa como Goldman Sachs anticipa una nueva rebaja del 5% para 2020. Esto pueden ser buenas noticias para la actividad económica (pueden subir las inversiones nuevamente de las empresas después de unos años de parón), pero puede notarse de forma más negativa en los mercados, al dejar de ser el destino natural que eran durante los últimos años. Mejores datos económicos, paradójicamente, pueden llevar a menos múltiplos de valoración y, por lo tanto, una posibilidad de que los mercados se queden más parados.

El poeta decía que el amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero. No sabemos todavía si se puede aplicar también a las subidas de los mercados.

Buena semana,

Julio López Díaz, 18 de diciembre de 2019

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