Napoleón

Julio López, 1 de septiembre de 2020

Decía Napoleón: “En toda empresa hay que dar dos tercios a la razón y un tercio al azar. Aumentad lo primero y seréis pusilánimes y aumentad lo segundo y seréis temerarios”. No sé qué pensaría Napoleón como gestor de carteras, pero seguro que no repetiría la frase. En la bolsa americana parece que le han asignado el 100% a la temeridad, pero como van ganando, lo temerario parece ser dudar de ello. Yo desde luego estoy sobrepasado por lo que está ocurriendo, pero por lo menos he conseguido que no me cueste dinero y me he metido la mano en el bolsillo cuando quería darles con toda la extremidad abierta. A mí me parece una auténtica locura lo que se está viendo, pero el tiempo es lo más difícil de dilucidar en los mercados financieros, y más cuando todos los de la mesa van permanentemente all-in.

A vuela pluma, qué estamos viendo a la vuelta de vacaciones en la economía y otras facetas de nuestra realidad.

  1. El daño en el comercio mundial en cifras ha sido menos severo de lo esperado, debido curiosamente a los efectos de la propia pandemia. Por un lado, se ha multiplicado la compra de productos sanitarios y medicamentos, y por otro lado se ha incrementado también la compra de productos electrónicos para trabajar en casa por parte de muchas empresas. El mercado lo interpreta como vuelta a la normalidad, pero en nuestra opinión, veremos una contribución negativa en los próximos meses una vez superada la compra compulsiva. En otras facetas, como viajes, restauración o ventas en comercios, las cifras están quedando bastante por debajo de lo previsto. China, en términos macro, está siendo el principal beneficiario y vuelve a marcar cifras de superávit comercial cerca de máximos.
  2. En los mercados está imperando lo que podemos llamar el efecto ABBA. “The winner takes it all”. La polarización de las inversiones es enorme y la concentración de la inversión en muy pocas empresas es impresionante. Esas grandes empresas tecnológicas están alcanzando valoraciones de ciencia ficción. Podemos dar dos datos: la ganancia de capitalización la semana pasada de Apple es superior a la capitalización de 494 de las 500 empresas que integran el S&P 500. La propia Apple vale más que todo el FTSE 100 británico, y Tesla ya vale más que todo el IBEX -35 (curiosamente, cuando ha desaparecido de las listas de los coches eléctricos más vendidos en muchos países europeos, ocupando por ejemplo el decimotercer lugar en el mercado eléctrico por antonomasia, que es el mercado noruego). El beneficio global de las empresas norteamericanas es el mismo que el que había en el año 2006, no por ello la bolsa ha dejado de subir un 120%, alcanzando algunos niveles históricos en precios sobre beneficios estimados dentro de doce meses o en la relación entre capitalización bursátil y PIB. Hay otros datos curiosos, como que el movimiento venga acompañado de una subida de la volatilidad, o que haya la menor presencia de cortos en el mercado desde que se lleva registro. Todo se concreta en las empresas tecnológicas, quedando el resto de los sectores dentro de lo que podíamos definir como “apestados”. Esa concentración está haciendo que, una vez más, sea la bolsa americana la que reciba todos los flujos de compra, seguida por alguna bolsa asiática, mientras que las bolsas europeas estén por debajo de los niveles alcanzados en la primera pata de recuperación que vimos hasta junio, cuando no más de un 15% por debajo, como es el caso de la bolsa española. El proceso se retroalimenta con los fondos pasivos teniendo que comprar las empresas que más ponderan y vendiendo el resto. A la concentración de los beneficios en estas pocas empresas se une la característica de que todas ellas gozan de un “gran equipo fiscal“ que reduce considerablemente el pago de impuestos.
  3. Los Bancos Centrales siguen a lo suyo, alimentando a la mano que a su vez les alimenta. Bajo un manto santificado y puro de bienhechor altruista, siguen siendo el máximo responsable de toda la concentración de la riqueza en pocas manos vía subida del precio de los activos financieros. El proceso es muy simple y lo podemos ver de forma concreta con Apple. Las compras de crédito corporativo indiscriminado vuelven a favorecer a los más grandes y no a los más necesitados. Para mejorar los ratios de beneficio por acción, hago una recompra de acciones, financiada con una emisión de bonos que me compra la FED. El círculo perfecto. El dinero creado va a parar a los más necesitados, los accionistas de Apple. Es un efecto ya estudiado hace tiempo por el tan denostado y repudiado ahora, por alejado de la realidad edulcorada que tenemos, Mises (Efecto Cantillon). Las modificaciones de la oferta monetaria se filtran de manera gradual y desigual a través de la estructura de los precios del dinero y modifican la distribución de los recursos y la riqueza. Más importante aún, estos cambios se convierten en permanentes. Los cambios sociales provocados por los cambios monetarios no se pueden deshacer; la redistribución de la riqueza causada por un aumento en la oferta de dinero no puede ser compensada por una reducción posterior o un aumento concurrente en la demanda de dinero.
  4. El peso de los gobiernos en la economía no deja de crecer. Han tomado las medidas correctas para reducir los efectos nocivos del hundimiento económico. En Estados Unidos, por ejemplo, el Gobierno es responsable de un cuarto de los ingresos personales, frente a un dato del 7% de lo que podía ser hace 50 años. Esto tiene el lado bueno de que no se abandona a mucha gente, pero tiene derivaciones secundarias muy peligrosas, como son el menor peso final de la iniciativa privada y el exceso brutal en dependencia de la “dadivosidad” del Estado y la construcción de redes clientelares con concreción en votos hacia el partido gobernante.
  5. Tema elecciones americanas. A pesar de que las encuestas dan como ganador a Biden frente a Trump, yo cada vez tengo más dudas. Cada manifestación en USA, lejos de quitar votos a Trump, se los da. La radicalización de una de las partes sirve como movilización a la contraria (vuelvo a recomendar la lectura de El hijo del siglo de Antonio Scurati sobre la llegada de Mussolini al poder). La salud y edad de Joe Biden tampoco va a jugar a su favor. Cuánto de la subida de la bolsa de este mes es más con fines políticos que económicos, no lo sabremos nunca, me temo.
  6. En la salida de la pandemia también empezamos a tener un grupo de ganadores y perdedores y tiene consecuencias que apenas percibimos en estos momentos, pero que tendrán consecuencias sin ninguna duda. Como claro ganador tenemos a China, a pesar de ser el foco iniciador de la pandemia. Y ha sido el vencedor, a pesar de ser como diría Eric Schmidt, uno de los creadores de Google, “el modelo chino una visión de autoritarismo de alta tecnología incompatible con la forma en que trabaja Estados Unidos. No lo estoy reverenciando ni respaldando de forma alguna, pero debemos tomarlo en serio, porque tiene beneficios desde el punto de vista de la ejecución estratégica”. Ahí queda eso, y pensarlo da auténtico terror, pero el mundo está en una partida con jugadores que saben tus cartas. Competir entre democracias y dictaduras va a convertirse en una lucha de gigantes, y la defensa de los estándares de vida que hemos tenido en Europa se hace tarea de gigantes. China se ha beneficiado, de forma seguramente injusta, de todo el know how extranjero, y de la diferencia de acceso a los mercados internacionales de sus productos, mientras mantenía un mercado interior casi en exclusiva y con importantes barreras de entrada a extranjeros. Ahora, en la sociedad de los algoritmos, el Big Data, o la inteligencia artificial, el tener una sociedad totalmente monitorizada y sin ningún tipo de resistencia al gobierno central facilita un intercambio entre bienestar económico y otros productitos como la libertad, democracia o derechos humanos. Europa viene en dirección contraria y sin frenos, con derechos adquiridos que se pueden perder y con una situación económica con cada vez más dificultades para competir. No parece que un mundo en el que China controle la inteligencia artificial y el comercio sea un lugar agradable para vivir.
 

Veremos qué pasa, pero ustedes no se preocupen que, si sube Tesla, ¿qué puede ir mal en el futuro de sus hijos?, ¿no?

Buena semana,

Julio López Díaz, 01 de septiembre de 2020

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