Cromwell

Julio López, 4 de febrero de 2021

El puritano Cromwell, después de su victoria contra las tropas del rey Carlos I, entró triunfalmente en Londres entre una inmensa multitud que le vitoreaba, y fue entonces cuando pronunció aquellas palabras que tantas veces se han recordado:

-Mucha gente, la misma que acudiría a verme si me llevaran al patíbulo.

Como ven, el efecto de las masas y su apoyo es bastante voluble. En los mercados lo vemos todos los días. Nunca habíamos tenido una conversación más “ardorosa” en la oficina como la que tuvimos el jueves pasado a raíz de lo que estaba pasando en las cotizaciones de muchas empresas americanas. La conclusión es desalentadora y peligrosa. Los lugares anteriormente conocidos como mercados, no dejan de ser un gigantesco casino, en el que las valoraciones han dejado de tener sentido. La pregunta, a la que no pudimos dar una única respuesta, es si las cotizaciones tienen que ser libres hasta sus últimas consecuencias, o si deben ser reguladas y por quién. La definición ideal de que los mercados son sitios para “descubrir” precios de una forma racional y transparente, con sus subidas y bajadas más o menos lógicas o incluso caóticas en algunos casos, pero libres de una burda manipulación, ya no tiene ningún sentido. La famosa mano invisible de Adam Smith es ya solo un puño con el dedo corazón erecto para realizar las nuevas PCR a muchos inversores. Y para mí, no cambia si esa manipulación la realiza un oscuro hedge fund, o la colusión de miles de pequeños traders. La situación en los mercados es un reflejo inverso de lo que estamos viendo en la economía real. ¿Cómo quitar a un chaval el ensoñamiento temporal de hacerse rico “jugando” en la play station de los mercados, cuando la alternativa es que les paguen 10 dólares la hora por fregar en el McDonald´s? Los mercados nacieron para reunir capital e invertir en proyectos y dotar de liquidez a aquellos inversores que, por unas necesidades u otras, necesitaran el dinero que invirtieron en su momento. Sin embargo, los mercados han dejado de ser un medio para transformarse en un fin. De ser una parte de la economía, han pasado a ser el Todo. Solo hay que ver los tweets mañaneros de Trump durante los últimos cuatro años. Lo importante no era la economía, sino que las bolsas subieran. Y la conclusión que se empieza a vislumbrar es que la caída de productividad que estamos viendo en todo el mundo y su correspondiente deriva en un menor crecimiento mundial, no deja de ser el resultado de que todos los recursos están yendo a alimentar al monstruo de los mercados bursátiles, que funciona como un agujero negro que se traga todo. En vez de inversiones, recompra de acciones. El famoso efecto riqueza que alimentan los bancos centrales es un espejismo para el 90% de los mortales. No deja de ser una gran mentira, ese efecto que alimenta algunas privilegiadas bocas.

En el proceso especulativo brutal que hemos visto en el último año, en muchas acciones de empresas pequeñas hay muchos inversores que vieron una oportunidad y conspiraron (es la palabra adecuada) para hacer montones de dinero de la nada, y en el camino dejar a muchos hedge funds con las vergüenzas al aire, utilizando mecanismos que estos mismos habían usado para su beneficio. Para ello, se concentraron en los valores con las mayores posiciones cortas y realizaron un histórico squeeze. Para los menos familiarizados con este tipo de operativa: los hedge fund vendían acciones que no tenían con la esperanza de recomprarlas en un futuro a un precio inferior. Para ello, tienen que tomar prestadas las acciones a alguno de sus propietarios a cambio de un tipo de interés.  La forma de tocarles el orto, que diría mi amigo Claudio, es doble. Por un lado, con la subida de los precios, y por otra parte subiendo los intereses que les cobran los prestamistas de acciones, haciéndoles cada vez más oneroso el mantener esas posiciones cortas. La compra coordinada ha llevado a muchas de estas acciones a multiplicar por más de mil su cotización. Todas las empresas tenían un denominador común, son empresas sin actividad en algunos casos, o con un futuro empresarial negro por cambios tecnológicos o de modas. El caso más paradigmático puede ser el de Gamestop (ventas de juegos y complementos en tiendas físicas) que, de estar a tres dólares en abril, ha pasado a cotizar a quinientos dólares la semana pasada. Hay que decir que la situación que ha propiciado estas escaramuzas ya existía y no ha sido creada por los chavales. Se han limitado a tomar ventaja de esta y manipular los precios en su beneficio. El problema es el grado de sobreespeculación y sobreapalancamiento que han creado los sospechosos habituales, favoreciendo su caldo de cultivo. Al fin y al cabo, no es diferente de lo que ha hecho la FED con muchos bonos de corporaciones, o los esquemas Ponzi que son perseguidos si lo haces tú, pero bendecidos si lo hace la Seguridad Social.

Hay muchas estrategias en el mercado, más allá de las solo largas. Están otras que persiguen tener rentabilidades con operaciones de valor relativo. Juegas, no al comportamiento general del mercado, sino al mejor comportamiento de un activo que tienes comprado, frente a otro que tienes vendido. Las operaciones que hemos visto no solo hacen recompra de las acciones cortas, sino que para compensar riesgos, hacen que la otra pata de la operativa (la acción comprada) tenga que ser vendida, generando el sin dios en las cotizaciones que hemos visto. Algunos de estos hedge funds tuvieron que ser salvados por otros hedge funds, lo que motivó el grito triunfador de todos los pequeños gestores. Victoria que será desigual, cuando veamos que, en unos meses, todas estas acciones se aproximan a cero una vez pasada la tormenta. Por el camino hemos creado un gigantesco hedge fund (llamémosle los chavales fund) en el que el caos será su principio inversor.

En este proceso han salido a la luz jugadores que a los que sigan estas epístolas ya les resultarán familiares. Y a fuerza de coces, se han aprendido conceptos que la gente no tenía muy claros. El principal, creo yo, es la diferencia entre usuario y cliente para una empresa de tecnología, sea cual sea el campo en el que esté. En el caso del bróker Robinhood, aunque realicen las operaciones a través de ellos, son usuarios no clientes. El cliente es Citadel, que es el que paga al bróker por el libro de órdenes. Lo digo para que queden claras las prioridades en caso de conflicto, como pudimos ver el viernes. Tú, querido lector, no eres cliente de Facebook, eres usuario; el cliente es Cambridge Analytics. Los doscientos setenta y un millones de dólares de ingresos de Robinhood del primer semestre del año pasado los consiguió vendiendo información, no con corretajes de mercado, siendo su principal cliente el ya mencionado Citadel, el principal front runner del mercado. El fondo no gana más dinero que otros porque sean más inteligentes, sino aprovechando el flujo de información y anticipándose, ya sean estos pequeños clientes o la propia FED. Luego, para los que les gusten las teorías conspiratorias más o menos fundadas, pero siempre morbosas, tenemos que decir que en el Consejo del mismo figura el gran Ben Bernanke, y que la próxima secretaria del Tesoro americano, la bella Janet Yellen, cobró el año pasado de ellos, la miseria de 800.000 dólares por participar en sus conferencias… el mundo de las casualidades.

En fin, y para concluir y dar fuego al caos, durante el viernes pasado Robinhood impuso repentinos límites draconianos al trading en cincuenta acciones, justificándolo en que la cámara de compensación de títulos les había pedido un incremento millonario en las cantidades depositadas para hacer frente a los movimientos compulsivos de mercado y salvaguardarse de que algunos clientes apalancados no pudieran hacer frente a sus obligaciones si el mercado iba en su contra. Robinhood tuvo que hacer una ampliación de capital supersónica de mil millones de dólares (por supuesto, previamente suscrita por algunos hedge funds) y pedir un préstamo de otros quinientos millones. Total, que muchos chavales no pudieron seguir comprando, las acciones cayeron a saco, y en algunos casos, y curiosamente en los bajos de precios de la sesión, obligaron a vender acciones a aquellos que estaban apalancados. Los hedge funds cerraron sus posiciones cortas y a otra cosa mariposa. De hecho, para los que seguimos en tiempo real esas dos sesiones, en Reddit, la red social que usan los pequeños inversores, me llamó la atención la profusión de memes haciendo referencia a Juego de Tronos, o a Mel Gibson de Braveheart, incitando a la resistencia frente a los poderosos, la unión del pueblo humilde y demás mensajes románticos. Me temo que todos esos “luchadores”, querían salirse de sus posiciones y pasarles el marrón a la “resistencia”. También me pareció alucinante los mensajes de apoyo del gran manipulador de precios, Elon Musk.  Muchos pequeños inversores quedarán atrapados, bien por avaricia, bien por ignorancia y perderán todo su dinero cuando venga el Tío Paco con las rebajas.

Algún sesudo comité investigará en unos meses los hechos para no llegar a ninguna conclusión, y saldrá Powell argumentando que sus políticas monetarias laxas no tienen nada que ver con ese microclima de especulación que se ha asentado entre nosotros, y que la toma de riesgos alocada no va con ellos. Los conflictos de intereses son cada vez más grandes, y las puertas giratorias se mueven a toda velocidad.

Como decía algún iluso, “la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”

Buena semana,

Julio López Díaz, 04 de febrero de 2021

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