Bitcoin

Daniel Varela, 9 de febrero de 2021

Últimamente Bitcoin está en boca de todos y muchos clientes no paran de preguntar por él. Es un tema apasionante, el más interesante que he visto en mi carrera y es tarea imposible explicarlo en profundidad en pocas líneas. Intentaré resumirlo y no entrar en demasiados aspectos técnicos.

Bitcoin nace en enero de 2009 cuando, bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto, alguien libera el white paper (link https://bitcoin.org/bitcoin.pdf) que en pocas líneas explica los principios de su funcionamiento. El proyecto nació como un sistema de cash electrónico P2P, es decir, sin intermediarios. Esto es clave, ya que es precisamente la descentralización lo que resulta especialmente atractivo. En Bitcoin no hay presidente, ni CEO, ni sede principal ni sucursales. Cada uno puede montar su propio nodo y ser parte de la red.

La tecnología sobre la que se construye el ecosistema es la famosa Blockchain. Simplificando mucho (muchísimo), el sistema Bitcoin es una cadena de archivos a la que se añade un eslabón cada diez minutos. Para poder añadir ese eslabón, todos los mineros compiten entre ellos para ser el primero en resolver un acertijo. El primero que lo resuelva, será el que pueda añadir ese bloque o eslabón a la cadena obteniendo además una recompensa. Esa recompensa es la manera de crear nuevos bitcoins, luego volveremos a ello. Este proceso es puro arte ya que el acertijo, que siguiendo con la simplificación, consiste en adivinar una secuencia de caracteres alfanuméricos, ajusta su dificultad en función de la cantidad de gente que está tratando de adivinarlo. Cuanto mayor sea la potencia de computación de la red, mayor es la dificultad y viceversa. El objetivo es que los bloques se añadan cada diez minutos. En cada uno de esos bloques, capaces de albergar 1MB de datos, se incluirán las transacciones que los usuarios realicen. Habrán oído que el consumo energético de la red Bitcoin es una cifra apabullante. Es cierto. No en vano, la red Bitcoin es la más potente del planeta y es esta potencia la que confiere al sistema un nivel de seguridad inexpugnable. En términos de ordenadores domésticos modernos, el equivalente sería unos 12 billones (billones europeos, millones de millones) de ordenadores. Si apilásemos portátiles MacBook Air de Apple, de 1,61 cms de grosor, la torre tendría una altura mayor que la distancia de la Tierra al Sol. La cadena de bloques de Bitcoin tiene otra característica fundamental. Gracias al sistema PoW (prueba de trabajo), es inmutable. Lo que está escrito en ella no se puede borrar ni alterar. Pocas cosas ofrecen esa certidumbre hoy en día. Desde su puesta en funcionamiento hace ya 12 años, la red ha estado funcionando el 99,99% del tiempo y mientras escribo estas líneas se ha minado el bloque número 669.831 con puntualidad británica. Gracias, Satoshi.

Decíamos que Bitcoin nace como un sistema de cash electrónico descentralizado. Aunque cumple sobradamente con esa función, el alcance de la invención de Satoshi Nakamoto va mucho más allá. Hay quien dice que es un ejemplo más de un invento que acaba teniendo un uso distinto al originalmente pensado, pero yo creo que desde su concepción ya llevaba en su ADN el actuar como reserva de valor. Para desarrollar esto, lo primero es explicar el concepto y la evolución del dinero. El dinero nace con el fin de facilitar las transacciones ante las obvias limitaciones que presentaba el trueque. El dinero ha de reunir varias características entre las que destacan ser reconocido y aceptado, su facilidad de transporte, su divisibilidad, o no ser fácilmente deteriorable o falsificable. Hubo una época en que el dinero estaba respaldado por las reservas de metales preciosos del emisor y no podía fabricarse o emitirse a voluntad. Cuando los gobernantes se dieron cuenta del poder que representaba el poder emitir sin control, comenzaron los problemas. Una vez comenzado el proceso ya no ha hecho otra cosa que acelerarse. Ya nadie se para a pensar en las cifras de deuda que hay en el sistema ni en las consecuencias que tendrán estas barbaridades. En Estados Unidos, el 1 de enero de 1835 el presidente Andrew Jackson pagó por completo la deuda nacional. Hicieron falta 171 años para llegar a los 9 trillions (billones europeos) de deuda en el año 2007. Desde entonces, solo han sido necesarios 12 años para añadir otros 13.5 trillions. Es decir, el 60% del total de la deuda americana se ha generado en poco más de una década. Y estas cifras son anteriores a la pandemia de Covid-19, que ha dado paso a varios billones más en estímulos…

En mayo del año pasado Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal americana lo explicaba sin ningún pudor en el siguiente video:

https://www.youtube.com/watch?v=ff6SDsaS7rI

Transcripción:
Scott Pelley: Fair to say you simply flooded the system with money?
Jerome Powell: Yes. We did. That's another way to think about it. We did.
Scott Pelley: Where does it come from? Do you just print it?
Jerome Powell: We print it digitally. So we-- you know, we-- as a central bank, we have the ability to create money digitally and we do that by buying Treasury Bills or bonds or other government guaranteed securities and that actually increases the money supply. We also print actual currency and we distribute that through the Federal Reserve banks.

 
Se puede apreciar que la política monetaria de los bancos centrales es poco menos que el salvaje Oeste y hemos llegado a un punto en el que a las cantidades se les añaden ceros a la derecha con la misma alegría que si fuesen a la izquierda. La política monetaria de Bitcoin es todo lo contrario. Decíamos antes que la manera de obtener nuevos bitcoins era añadiendo un bloque a la cadena y cobrando la recompensa. La recompensa que se estableció al principio eran 50 bitcoins por bloque. Y desde el primer momento queda claro en el código que dicha recompensa se verá reducida a la mitad cada 210.000 bloques. Es el proceso conocido como halving. De 50 pasó a 25, de ahí a 12.5 y en mayo de 2020 a los actuales 6.25 bitcoins por bloque. En mayo de 2024 habrán transcurrido los 4 años necesarios para resolver todos esos bloques, uno cada diez minutos, y pasaremos a una recompensa de 3.125 para los siguientes 4 años. Ningún virus, ningún gobernante, ninguna emergencia o compromiso electoral de última hora van a cambiar esto. Así seguirá hasta que en el año 2140 se mine el último bitcoin y alcancemos la cifra de 21.000.000 en circulación. Ni uno más. Desde ese momento, los nuevos bloques de la cadena vendrán sin recompensa y los ingresos de los mineros se limitarán a las comisiones que lleva aparejada toda transacción en Bitcoin. Es importante destacar que 21 millones es la cifra total de bitcoins en circulación, pero hay muchísimos que se han perdido para siempre. Bitcoin es un sistema donde a cada usuario se le supone la capacidad de cuidar de sus cosas y para ello ha de custodiar una clave privada que permite disponer de sus monedas. Como no podía ser de otra manera, muchos usuarios han perdido sus claves haciendo así irrecuperables sus saldos. Hay quien habla de 3 millones. Aquí no hay pregunta secreta, correos electrónicos de recuperación ni nada por el estilo. En la imagen siguiente se observa la probabilidad de adivinar una clave privada de Bitcoin.


De las características que atribuíamos al buen dinero, vemos que Bitcoin las cumple todas:

- Es reconocido y aceptado, como muestra el hecho de estar escribiendo esto o el número de direcciones que atesoran algún bitcoin.

 

- Es fácilmente transportable, puesto que con la clave privada se tiene acceso a tus bitcoins en cualquier lugar del mundo que tenga una sencilla conexión a internet. Una clave privada sería algo así:  6Pn1JCehx2jgBj2dN5FD2NkbKfdXH5hnZE5xFg8s054jdj4p0PFGh456hjr54ASw. Adicionalmente, hay sistemas donde basta con memorizar 12 palabras en un orden determinado en lugar de esa secuencia infumable de caracteres.

- Es divisible, puesto que cada bitcoin se puede fraccionar hasta 8 decimales. No es necesario intercambiar uno entero, siendo la unidad de medida 0.00000001 BTC.

- No puede falsificarse por lo anteriormente comentado. La red informática más potente del planeta vela porque así sea.

Bitcoin reúne las características que se le exigen al dinero, posee una oferta conocida de antemano e imposible de alterar, es descentralizado y tremendamente escaso. El activo más comúnmente asociado con la reserva de valor es el oro. Se calcula que actualmente hay unas 200.000 toneladas, lo que implica una capitalización de más de 11 billones de dólares. Bitcoin, a pesar de la importante subida que ha experimentado desde su creación, superior al 200% anual durante la última década, capitaliza hoy alrededor de doce veces menos. No me extrañaría ver el sorpasso durante la próxima década. Bitcoin es un activo muy volátil y esto puede asustar a más de uno. Generalmente asociamos la volatilidad con el riesgo y para alguien que haga una aproximación a corto plazo, es normal. Yo la sensación que tengo con Bitcoin es que el mayor riesgo que existe es no tener ninguno.


Daniel Varela Sánchez, 09 de febrero de 2021
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