Zorrilla

Julio López, 18 de marzo de 2021

El 28 de febrero de 1844 se estrenó en Madrid el Don Juan de Zorrilla. El público salió con el gesto torcido y la crítica fue inmisericorde. Primer problema: se puso como Doña Inés a Bárbara Lamadrid, actriz de 32 años y 80 kilos que debía dar vida a una Inés adolescente. La obra se retiró del cartel y Zorrilla se disgustó tanto que, visto que nadie estaba dispuesto a representarla, vendió todos los derechos a un editor para que al menos funcionara como libro. Le dieron 8.000 reales. Pasaron 16 años y un actor, Pedro Delgado, decidió reestrenar el Don Juan. El teatro Novedades se vino abajo. Debutó un 1 de noviembre. Zorrilla no se alegró mucho del éxito y se agarró un buen cabreo por haber vendido los derechos.

Los caprichos de la masa. Muchos no sabréis quién es Mike Winkelman. Yo tampoco lo sabía hasta hace una semana. Es un diseñador gráfico americano que en mayo de 2007 tomó una imagen de su tío Joe, la tituló Uber Jay (un apelativo familiar) y lo compartió online. Al día siguiente hizo otra imagen y la volvió a compartir, y así durante cinco mil días. Sus seguidores fueron creciendo en Instagram hasta alcanzar los dos millones. Hace poco, decidió crear un collage con esas imágenes, al que tituló “Everyday: The first 5000 days” y llegó a un acuerdo para subastarlo en la casa de subastas Christie, casa que nunca había realizado una subasta puramente digital. El precio de salida se fijó en cien dólares y terminó adjudicándose en sesenta y nueve millones de dólares, después de comisiones. Esto se ha realizado a través de un NTF (Non Fungible Token), que viene a ser cualquier cosa que se pueda anclar a una blockchain y venderlo como algo único. Tú puedes tener un poster de La Danza de Matisse en tu casa, comprado en cualquier tienda, pero sabes que el original está en El Hermitage de San Petersburgo, y entiendes la diferencia de precio. Ahora, te puedes descargar gratuitamente el collage de Winkelman de Internet y es exactamente igual que la obra digital original, pero no tienes un NFT que diga que el tuyo es original. Esa misma semana, se pagó 4.6 millones de dólares por un cromo de Luka Doncic, de la NBA.

Decía Antonio Machado que todo necio confunde valor y precio. Teóricamente, el concepto de valor se refiere al beneficio o utilidad que tenemos de un bien, siendo el precio, la cantidad que pagamos por tenerlo. Sin embargo, en los mercados nadie se fija en el valor, y lo único importante es el precio, que al fin y al cabo es lo que se toma para fijar el valor de tu cartera, y todo lo demás solo parecen ser excusas de mal pagador. Por eso es tan difícil y a veces desesperante estimar el precio de un activo, y después obrar en consecuencia, vendiéndolo si creemos que está por encima de lo que creemos que vale, o comprarlo si está por debajo. Pero ¿cómo moverse en un mundo en el que un productito está dispuesto su creador a venderlo por cien dólares y al cabo de dos semanas le pagan sesenta y nueve millones de dólares? Pues ese es el pan nuestro de cada día, y al final llegamos a una desagradable conclusión. Pues no tenemos ni p… idea, pero nos rodeamos de artilugios (informes sesudos, fórmulas matemáticas, proyecciones al futuro) para disimular nuestra ignorancia y desnudez, y alrededor de eso hemos construido una industria, que tiene que ver mucho más con la moda que con ninguna otra industria. Vamos invirtiendo por temporadas, en enero pensamos que se va a llevar el verde limpio y compramos todo lo que sea renovable, luego viene la moda de primavera en el que se va a llevar el azul coche eléctrico y para la colección de otoño ya se encuentran nuestros creadores trabajando para sorprendernos … Luego están los servicios outlet, que es cuando los monísimos trajes de temporada que compramos en enero, como la muy seguida Plug Power, se empiezan a deshilachar y los puedes encontrar hoy con un descuento increíble del ¡¡¡50%!!!  Todo por una pequeña minucia de oscuras prácticas contables…

El mundo de la inversión es algo fantástico. Algo que nadie quería hace un año, hoy matan por comprarlo por el triple de lo que valía, o el caso contrario, algo que valía un potosí, hoy no lo vendes por un tercio de lo de entonces. El mercado lleva mucho tiempo apostando por Tesla contra el resto de la industria, y en un mes se ha dado la vuelta de forma terrorífica. Si tú hubieras comprado Tesla en septiembre de 2019 y hubieras vendido una cantidad equivalente del resto de coches, hubieras ganado un 1578% a enero de este año. Si lo hubieras hecho hace 8 semanas, ya le perderías un 40%.  Si hubieras vendido Tesla y comprado el sector de coches, cuando en marzo de 2020 el spread ya se había ido un 300% en seis meses, le hubieras perdido un 284% por ciento a tu inversión (efectivamente, puedes perderle más de un 100% a tu inversión como han podido comprobar los cortos de Gamestop). ¡No me digan que no es una cosa fascinante, el mundo de la inversión!

Como decía Franco Modigliani, “la expectativa de crecimiento produce el crecimiento, que confirma la expectativa: la gente compra porque subía. Pero una vez está convencida de que no seguirá creciendo, nadie quiere mantener esa acción, porque está sobrevalorada. Todo el mundo quiere salirse y su precio colapsa, más allá de lo que digan los fundamentales”. En definitiva, que la gente compra cuando sube y no cuando fundamentalmente está barata. Además, la gente tiende a extrapolar lo que ha ocurrido en el pasado, con lo que piensa que hará en el futuro. Si Amazon ha multiplicado por 10 en 8 años, hará lo mismo en el futuro, y aplicamos cifras de crecimiento que yo estoy seguro de que no alcanzará (otra cosa es lo que haga el precio), pero doblar ventas a 2024 como espera el mercado choca de bruces con la realidad de los crecimientos del PIB que estamos viendo y que la rentabilidad de una inversión no puede ser la misma cuando partes de un precio 10 veces más grande. Por eso todo el mundo mira por el rabillo del ojo el famoso dato de capitalización bursátil sobre PIB que utiliza Warren Buffet, esperando que nadie se dé cuenta de los múltiplos en que se mueve. Solo advertir en plan Juan Tamariz, tatatachán que, de volver a valores normales históricos, las bolsas podrían caer un 50% y seguir relativamente caras, claro que esta vez es diferente…

Ahora se ha puesto de moda el sector automóvil con la electrificación que van a emprender las marcas. El sector ha subido un 141% en el último año y ya está un 15% por encima de los precios que marcaba antes de la pandemia (hablo del sector europeo y no meto a Tesla). Hace poco, se puso de moda que los millenials no iban a comprar coches, que estaban más por el compartir que el poseer, que en las ciudades se encaminaban a ser espacio sin coches y demás cosas. Hoy parece que va a ser otra cosa, y en vez de un Tesla vamos a tener treinta y cuatro dentro de la industria automovilística, y que todas ellas van a tener una cuota de mercado del 20% (no intenten cuadrar los números). Yo siempre recuerdo unas jornadas financieras en Sevilla en la primera década de este milenio, las declaraciones de varios alcaldes de municipios de las afueras de la ciudad y los planes urbanísticos expansivos que tenían. Yo sumaba lo que decía cada uno de ellos y me salía varias veces la población de Sevilla. No hace falta que les diga cómo acabó…

Como decía un amigo, persigue tus sueños, por lo menos adelgazas.

Buena semana,

Julio López Díaz, 18 de marzo de 2021

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