Enrique II

Julio López Díaz, 20 de octubre de 2021
Enrique II

Es conocido que Enrique II de Francia murió como consecuencia de su participación en un torneo, en el que a pesar de que las lanzas eran de madera, tuvo la mala fortuna de que, al romperse la lanza de su oponente, una gran astilla se introdujera por el visor de su casco y se le clavara profundamente en su ojo. Ni los mejores médicos del reino pudieron salvar la vida del rey, aunque los días que duró su agonía se intentó de todo. Incluso se procedió a clavarle astillas similares a diez prisioneros para probar distintas formas de extraerlas y curar la herida. Ninguno de los desdichados prisioneros sobrevivió como tampoco lo hizo el rey francés.   

Veníamos de una par de semanas en las que a los mercados no paraban de clavarles astillas : precios de la energía, inflación, tapering, etc. ... . Pero a diferencia del hijo de Francisco I, aquí el enfermo se ha recuperado y parece tener muy buena salud. Los mercados financieros, como ciertos grupos criminales, funcionan con sus propias reglas internas. Comprar con el rumor y vender con la noticia, no ir contra la tendencia ni contra la FED, o no compres nunca Telefónica…Otra máxima puede ser que, si mucho piensan como tú, es el momento de cambiar de opinión. En nuestra última epístola, hablábamos de la situación peligrosa que tenía el mercado, pero que la cercanía de las medias de 200 días en muchos mercados nos hacía pensar que no romperían a la baja en un primer momento. En efecto, los mercados rebotaron, y se han vuelto a acercar (una vez más) a zona de máximos, olvidando en una semana, el mar de preocupaciones que circulaban anteriormente. Otra máxima, es que los problemas son más o menos los mismos, y lo que cambia, es la atención que prestamos a los mismos. Es curioso que todo el mundo se pone de los nervios porque los bonos a diez años toquen el 1.60% en Estados Unidos, y una semana más tarde estamos claramente por encima de esos niveles de resistencia, y ya da igual. Cuando todo el mundo ha empezado a definir al mercado chino como un mercado en el que no se puede invertir, es cuando hemos asistido al mayor rebote del año, y a lo tonto Alibaba ha subido un 27% en dos semanas de negociación. Es curioso que cuando empiezan a hacerse virales las noticias, es cuando el daño en el precio ya está hecho. Para que vean como se las gastan los insiders en el mercado y como cazan a las gacelas incautas.

¿ Y ahora qué? Pues no tenemos ni idea de lo que va a pasar, pero podemos plantearnos diversos escenarios. Tengo que decir que no esperaba que los mercados recuperaran tan fácilmente, pero todavía creo que la cosa no está para tomar riesgos excesivos. Si rompen los máximos anteriores envainaré la espada y agacharemos sumisamente las orejas ante la fortaleza desmesurada de estos sorprendentes mercados, pero hasta entonces, continuaremos ojo avizor. Desde el punto de vista técnico, me ha llamado la atención el informe mensual que ha publicado Elliot Wave International, firmado por Robert Prechter que anticipa una auténtico Armageddon en las bolsas. Hace un estudio de ondas de las bolsas de los últimos trescientos años, y avisa que la fiesta se ha terminado, que el gran super ciclo alcista ha llegado a su fin, y que nos prestemos a ver caídas del 90% en el índice Dow Jones. Como titular no está mal. De hecho, avisa de caídas importantes para lo que queda del año y establece bastantes similitudes con el comportamiento del precio de las acciones en 1929 y 1987, y que el tramo bajista en las bolsas podría durar al menos 64 años. Puede parecer escandalosamente exagerado, pero alguien que pone su prestigio de muchos años en hacer esas aseveraciones, requiere al menos cierta atención. La dinámica que ha imperado en los mercados en la última década ha sido el famoso Buy on Dips. Cada vez que el mercado cae un poco es una “oportunidad histórica” para volver a comprar. Tenemos que ver que pasa, si por cualquier razón eso se termina, y el efecto de las gammas negativas, que hemos visto con cuentagotas y por espacios reducidos de tiempo, persisten. La famosa binomial: seguimos subiendo hasta el infinito o si hay caída esta va a ser realmente estratosférica y no una ligera corrección. Se apoya en estudios gráficos no solo de los precios de los índices, sino de otros índices sintéticos ( que ponen en gráfico los precios relativos con otras variables como el oro contra el Dow Jones de industriales, o el mismo índice frente a los precios de producción). Dar alguna argumentación “fundamental” a esta visión técnica puede ser fácil y no se aleja de lo comentado hasta ahora y con nula repercusión en los mercados: valoraciones en máximos históricas, alejamiento de la capitalización de las bolsas respecto a los PIB, total complacencia con el riesgo que ha llevado a mínimos de rentabilidad a los bonos basura con fundamentos horrorosos, los gobiernos gastando como marineros que llegan a puerto, los bancos centrales diciendo que lo que no va con su discurso es momentáneo y hablando en términos políticos más que económicos ( cambio climático, toda la dinámica ESG llevada hasta el fundamentalismo, etc.). También hemos visto esta semana datos de crédito comercial e industrial en Estados Unidos que reflejan que el porcentaje de estos activos en el balance de los bancos comerciales está en un nuevo mínimo de 10 años, lo que muestra que el dinero impreso no permea en la economía real, y está sirviendo de forma clara para especular en todo tipo de mercados. Lo tendremos en cuenta, pero no cambia nuestro análisis más cercano. Una cosa es la visión que tengamos de la economía y otra cosa es lo que hagan los mercados. Seguiremos vigilando sobre todo esas medias de 200 días que están dando soporte al mercado alcista. Solo cuando se rompan nos pondremos realmente a vender agresivamente.

En nuestra anual revisión de los Premios Nobel, este año le ha tocado a David Card por sus contribuciones empíricas al campo de la economía del trabajo. Ha sido una de los nóbeles más graciosos, porque al tratar del conflictivo tema de como afecta al empleo las subidas de salario mínimo, tenemos a partidos que se han lanzado a felicitarse a ellos mismos porque reafirman sus propias ideas, a la vez que demuestran que realmente no han leído al economista norteamericano. En mi caso, aunque he leído varios libros sobre el tema, tengo que decir que no tengo una conclusión, y como dirían mis amigos de Abanca de Vigo, pues depende… Es una realidad compleja de la que no se pueden extraer conclusiones simples, como el propio autor pone de manifiesto. Si nos remitimos al estudio central que hizo, tenemos que destacar que la muestra es escasa, pero con condiciones de trabajo cuasi perfectas. La fortuna le dio la oportunidad de hacer un estudio empírico de algo que normalmente se estimaba en forma de prueba de laboratorio. Dos Estados colindantes en Estados Unidos, promulgaron en el mismo momento dos leyes sobre el salario mínimo. New Jersey subió dicho salario mínimo, mientras Pensilvania no lo alteró. El estudio concluyó que no había habido un incremento en el nivel de desempleo a pesar de la subida de los costes para los empleadores. Lo que se demostró efectivamente es que el mercado laboral no es un mercado de competencia perfecta, y que las curvas de demanda y oferta no funcionan de forma tan simple como nos enseñaban en primero de Macroeconomía. En mi opinión no hay una conclusión clara, y dependerá mucho de los sectores y la situación coyuntural de cada momento. Seguramente si hiciéramos un estudio en el campo español hace tres años y otro ahora, las conclusiones serían muy distintas. Con precios de los productos por los suelos, cualquier subida en el salario mínimo sería generadora de paro y ahora con el incremento de precios de los alimentos, seguramente los empresarios agrónomos no estén tan reacios a incrementar salarios. Esta conclusión sí que va en contra de todo lo que dice Card, porque es una visión mía sin realizar el estudio de campo necesario, que es, sobre todo, lo que quería remarcar el nuevo premio Nóbel.

Hay cosas que no siempre están claras. Como decía el jugador de baloncesto Charles Shackleford: “ Puedo tirar tanto con la izquierda como con la derecha. Soy anfibio”.

Buena semana,

Julio López Díaz, 20 de octubre de 2021

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