Salomón

Julio López, 20 de enero de 2022

Los Juzgados de Paz en nuestro país suelen ser órganos judiciales unipersonales, con jurisdicción en el ámbito local en el que no existe un juzgado de primera instancia, y generalmente, los jueces de paz no suelen ser letrados. Se busca la solución de los conflictos vecinales mediante conciliación entre las partes, siguiendo las costumbres particulares de la comunidad donde el juez presta sus servicios. Uno de estos jueces que ejercía en un pueblo leonés -cuyo nombre no voy a citar- a mediados del siglo pasado, tuvo que enfrentarse a un caso como el de Salomón. Dos vecinas del pueblo que vivían pared con pared y compartían patio, dieron a luz en fechas cercanas, pero uno de los bebés había nacido muerto. Ambas decían que el bebé vivo era el suyo y acusaban a la otra de haberlo robado la noche anterior aprovechando que compartían el patio. El juez de paz, conocedor de la decisión salomónica -aunque muy por encima como veremos- advirtió al secretario que trajese una espada pues iba a utilizar el recurso del rey de Israel.

Llegado el momento, el juez pidió la espada al secretario y dijo:

Voy a partir en dos a esta criatura para dar a cada madre una de sus mitades.

El caso es que ninguna de las madres abrió la boca y ante aquella situación, fue el secretario el que gritó:

No lo permitiré.

El juez, dando un golpe con el mazo, sentenció:

Remigio -que así se llamaba el secretario- Tú eres la madre de la criatura, es para ti.

En los mercados está pasando un poco parecido, y se está dilucidando quién se queda con la criatura, o con la acción que no quiere nadie. Muchas acciones en los mercados están haciendo bueno el viejo adagio bursátil de no intentar coger con la mano el cuchillo cuando está cayendo. El gráfico de la mayoría de estos valores es muy similar: una subida en vertical y una caída con la misma pendiente hacia el punto de inicio del movimiento del año 2020. Veamos ejemplos entre los valores preferidos de los analistas:

 

El problema persiste, porque si analizamos los números de estas compañías después de las caídas, siguen sin poder tocarse ni con el palo de un churrero.

Es un movimiento que ha seguido el ETF Yolo, que es el ETF que replica los movimientos de empresas ligadas al Cannabis, el cual ha caído también de 30.56 dólares a 11.30. Lo que revela una correlación casi perfecta entre el consumo de psicotrópicos y las subidas y bajadas bursátiles.

Poco a poco han ido explotando todos los sin dioses de los que hemos estado alertando en el último año. Los meme-stocks, los SPAC que subían simplemente porque habían recaudado dinero para invertir en “algo”, o las numerosas ofertas públicas de acciones que hemos visto en el último año, a las que han acudido en manada los inversores particulares. Del total de OPVs de 2021, el 66% están por debajo del precio de salida a bolsa. La transmisión de riqueza del ciudadano medio a los insiders ha sido de tamaño bíblico.  Como muestra, un botón: Nextdoor Holdings, una especie de periódico de anuncios de barrio colocado a 10 dólares a finales de octubre, que en el primer día de cotización llegó a marcar 18 dólares y menos de tres meses después vale 5.94 dólares. Lo mismo podemos decir de compañías ligadas al tema del coche eléctrico (Rivian, colocada a 78 dólares en septiembre, toca los 172 dólares en noviembre, y cotiza en la actualidad a 69 dólares; por no hablar de Nikola, hoy mismo cotizando en mínimos históricos con una caída superior al 70%), empresas ligadas a las energías alternativas como Fuelcell Energy con caídas del 85%, etc.

De todas formas, la que más me gusta a mí es la del bono argentino. Pueden comprar la deuda que vence en dólares en cinco añitos al 32% de su valor. ¿Se acuerdan hace cuatro años cuando tuvieron que prorratear la subasta que hicieron a 50 años? Lo de los impagos de Argentina es como lo del cometa Halley, pero cada cuatro años. Poco nos pasa.

Al final los números importan. Todavía quedan burbujas por estallar. Lo primero puede ser el tema de ESG, donde lo que comienza como un movimiento interesante y necesario desemboca en algo inquisitorial y perverso. Como dice Larry Fink, consejero delegado de Blackrock, la mayor gestora del mundo de fondos pasivos: “La apuesta por los criterios sostenibles no responde a que seamos ecologistas, sino porque somos capitalistas y fiduciarios de nuestros clientes”. Son ESG porque piensan que ganarán más dinero debido a las macrotendencias que ellos mismos crean en los mercados, que por otra parte es el principal objetivo de los clientes finales. La siguiente burbuja que veo, se encuentra en algunas empresas francesas de lujo, magníficas como empresas, pero dudosas como inversión a los precios actuales. Hablo de L’Oreal, con un free cash flow yield del 2.30%, similar al bono a treinta años americano, o Luisvi cotizando a 18 veces su beneficio operativo. El incremento de ventas de 12.000 millones de euros ha llevado a un incremento de capitalización de su valor de empresa de 245.000 millones de euros, con un incremento de deuda en 27.000 millones que más que dobla al incremento de ventas. Pensar que el movimiento puede llegar al infinito se antoja complicado. La cifra de su valor, para hacernos una idea, equivale casi al 30% del PIB español. La siguiente, y es la clave para los mercados, es qué va a pasar con las Big 6 americanas, que cotizan de media 46 veces su flujo de caja o 57 veces si tenemos en cuenta la compensación en opciones sobre acciones para sus directivos. Esta cuestión, la de las opciones a directivos, es una variable a tener en cuenta y que solo aparece en la letra pequeña de los informes de las empresas, desvirtuando las cifras reales a las que realmente entra el inversor final.

Y la última, y por la que más lamento que Dios no me haya dotado con una mano de pelotari para dar h… es todo el tema de los NFT (Non Fungible Tokens). Es otra moda más que revela la falta de rumbo que tenemos. Las compañías están viendo una bicoca en la emisión de este tipo de activos. Esta semana hemos tenido anuncios de Walmart, o de la cervecera Anheuser-Busch, del lanzamiento de este tipo de productos virtuales. La semana pasada fue Nike, que ofrece modelos personalizados o limitados virtuales por módicos precios. Pero incluso ya existe un mercado secundario para estas memeces. Se ha llegado a pagar en Roblox, 4.115 dólares por un bolso virtual de Gucci, 800 dólares más que lo que vale en la vida real. Hasta la majestuosa Stephanie Matto ha pasado de vender sus flatulencias envasadas en jarras de cristal, a ofrecerlas digitales, para así evitar las incomodidades físicas que le provocaba su dieta a base de garbanzos, alubias y magdalenas. Qué puede ir mal…

Oscar Wilde decía que las palabras más temibles de la lengua eran: “Anoche tuve un sueño muy interesante”. No es verdad. La verdad es que las palabras más temibles de la lengua son “¿se ha enterado usted por cuánto se vendió anoche la casa de abajo?”.

Buena semana,

Julio López Díaz, 20 de enero de 2022

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