Ucrania

Julio López, 16 de febrero de 2022

El llamado Territorio de Oregón es el nombre con el que se conocía la región del noroeste de América del Norte situada entre las montañas Rocosas y el océano Pacífico, y que en la actualidad comprendería la provincia canadiense de la Columbia Británica y los territorios estadounidenses de Oregón, Washington, Idaho y parte de Montana y Wyoming. Tras la desaparición de la presencia española, el territorio fue ocupado conjuntamente por británicos y estadounidenses. Con la firma del Tratado de Oregón (1846) se fijaron los límites: al Norte del paralelo 49º para los británicos y al Sur, hasta el paralelo 42º, territorio estadounidense, pero había un pequeño archipiélago, las islas San Juan, situado entre la isla Vancouver y el continente, que ambos pretendían.

En las islas convivían los colonos estadounidenses con sus pequeñas explotaciones agrícolas y la compañía británica Bay Hudson, con grandes explotaciones ganaderas ovinas y porcinas. Lamentablemente, un pequeño altercado prendió la mecha. El 15 de junio de 1859, un cerdo propiedad de la Bay Hudson se metió en el terreno de un agricultor estadounidense e hizo de las suyas. Lyman Cutlar, el propietario del terreno, mató al cerdo. Las autoridades británicas, a petición de la Bay Hudson, lo arrestaron y el resto de agricultores solicitaron la ayuda militar de su gobierno. Los EEUU enviaron un pequeño contingente de tropas y los británicos respondieron con tres buques de guerra. No hubo ningún disparo, pero durante dos meses los estadounidenses siguieron enviando tropas y los británicos dos buques más. Ambos gobiernos entendían que era absurdo comenzar una guerra por un cerdo, pero nadie daba su brazo a torcer. Bajo aquella estúpida excusa subyacía la verdadera realidad: la disputa por la propiedad de las islas San Juan. El comienzo de la Guerra de Secesión americana dejó aparcado el conflicto, que no se arreglaría hasta doce años más tarde, cuando ambos países decidieron someterse al arbitraje de un tercero, el Kaiser Guillermo I de Alemania, que declaró las islas San Juan propiedad de los EEUU. Ambos aceptaron la resolución y las tropas británicas se retiraron.

En todo este tema de Ucrania y Rusia hay algo que se nos escapa, y únicamente me parece escuchar opiniones monolíticas, y a mi parecer no muy bien fundamentadas; seguramente esté equivocado, pero todo esto me parece a mí más un reality de serie b montado por unos guionistas chuscos, que otra cosa. Puedo parecer un frívolo, pero es mi sensación: España, como miembro de la OTAN, ha ligado sus actuaciones a lo que han venido argumentado agencias de noticias americanas y la dirección militar de dicha organización (como decía mi abuelo, nunca le preguntes a un peluquero si necesitas un corte de pelo) y cual presidente de la Generalitat se ha puesto al frente de la manifestación, con la cabra y todo. Igual que en los mercados, donde siempre debemos prestar atención al que no piensa como nosotros, yo he sentido curiosidad por saber qué puede estar pensando un ruso. No debemos olvidar la Historia: después del colapso de la Unión Soviética, los Estados Unidos y sus aliados occidentales le hicieron una promesa a Rusia; que la OTAN no añadiría nuevos miembros a su organización que tuvieran fronteras directas con Rusia. Dicha promesa fue rota, dando cabida a los países bálticos, Polonia y a otros países, que pasaron a formar parte de la victoriosa OTAN. Debemos tener una visión clara de lo que es la geografía rusa; no debemos olvidar que Rusia tiene frontera con dieciseis países, y la posible adhesión de Ucrania a la OTAN lo ven como un peligro claro y real para su seguridad. La anexión de Crimea en 2014 por parte de Rusia fue resultado directo del inicio de conversaciones de Ucrania para unirse a la Unión Europea. Aunque parezca que no tiene que ver nada una unión económica con una unión militar, seguramente un paso lleve al otro a no mucho tardar. Tampoco debemos olvidar que el decreto para transferir el óblast de Crimea de Rusia a Ucrania fue firmado por Nikita Kruschev el 19 de febrero de 1954 y se consideró un regalo por la conmemoración de los trescientos años de su adhesión a Rusia (también hay que recordar que Kruschev había sido gobernador de la República Socialista Soviética de Ucrania desde 1938) y en ese momento ese movimiento no supuso nada, ni provocó ninguna cabecera de periódico. La ocupación de 2014 se realizó sin un solo disparo, en un territorio donde el 68% de sus habitantes eran rusos, y solo había un 15% de ucranianos (el resto tártaros, básicamente).

La excusa dada por las autoridades norteamericanas de que Ucrania es un país independiente que puede hacer lo que desee choca claramente con lo que hemos visto en la historia. ¿Se imaginan qué pasaría si Rusia insistiera en volver a instalar misiles en un país independiente como Cuba? ¿Estados Unidos seguiría manteniendo el principio de independencia de las naciones? Los países poderosos ponen sus intereses por encima de la justicia y eso hace que algunos países sean más iguales que otros. No es ni justo ni correcto, pero es la realidad de la vida. Decía Von Clausewitz con cierto humor (prusiano, eso sí): “El conquistador es un amante de la paz; desea abrirse camino hacia nuestro territorio sin encontrar oposición”. Los intereses comunes son tan perecederos que enseguida se pudren y pasan a ser sustituidos por otros, por lo que las alianzas, amistades y enemistades fluyen con sorprendente y a veces paradójica rapidez. Por resumir, cuanto más poderoso es un país, menos se preocupa realmente por las necesidades de las demás naciones, y los países que más hablan de paz son los que más armamento acumulan en sus arsenales.

¿Por qué está tensando la cuerda Rusia ahora mismo? Pues supongo que es una amalgama de distintas cosas: precios de petróleo alto, mundo distraído por el coronavirus y crisis energética europea que hace que todo el norte de Europa dependa fundamentalmente del gas ruso, y también, por qué no, por un momento en el que los gobiernos de las democracias occidentales están siendo fuertemente contestados desde el interior por la gestión de la pandemia y la decapitación de muchos derechos fundamentales para combatirla. También puede pensar que un presidente americano ochentero es un contrincante débil. Las demandas que está presentando Rusia son difícilmente asumibles; básicamente, quiere que las fronteras de la OTAN vuelvan a como estaban antes de 1997, lo que significa marcha atrás para Polonia, Bulgaria, Hungría o los países bálticos (una curiosidad: la entrada de estos países en la OTAN coincidió también con el affaire Lewinsky de Bill Clinton, un ejemplo más de la creación de conflictos alternativos para disimular los propios). Es algo que el dictador ruso sabe que no va a conseguir, pero las negociaciones siempre se comienzan desde máximos. Siempre se ha dicho que los países occidentales no tolerarían ninguna guerra retransmitida por televisión en la que participaran sus soldados, pero es un caso que tampoco debe de gustar mucho al pueblo ruso. Si recordamos lo que ha pasado en Afganistán, conquistar un país suele durar poco tiempo si hay una gran diferencia armamentística, pero otra cosa es permanecer en el tiempo. No veo a Estados Unidos yendo a la guerra contra Rusia por Ucrania, pero tampoco lo contrario, y mucho menos cuando las televisiones dicen el día y la hora en que la invasión va a empezar, como si estuviéramos en la isla de las Tentaciones.

Los países occidentales han amenazado a Rusia con sacarla del sistema Swift, relegando con ello al sistema bancario ruso a la edad de piedra. No parece que esto vaya a amedrentar mucho a los rusos, ya que los países occidentales usan precisamente la red Swift para pagar por los metales, el gas y el petróleo que le compran a Rusia. Si no le pagan a través del sistema, Rusia simplemente no entregará estos recursos naturales.

Mi apuesta es que no estamos en los albores de una III Guerra Mundial en Europa, y que finalmente se logrará un acuerdo en el que Ucrania verá demorada ad infinitum su entrada en la OTAN y las sanciones financieras sobre Rusia se irán retirando poco a poco.

Lo que me sorprende de este conflicto es la diferencia entre lo que oímos a través de las agencias de noticias y lo que responden los españoles entrevistados en el aeropuerto que han vuelto durante el fin de semana de Ucrania, donde respiraban un ambiente de total tranquilidad. ¿Hay oscuros intereses en crear tensión con Rusia? Curiosamente, desde que comenzó el conflicto Estados Unidos ha pasado a ser el principal exportador de gas al mundo, aunque como en el caso español, eso suponga añadir un 40% de más a la factura. Ahora, la inflación pasa a segundo plano y es una consecuencia “razonable” de la geoestrategia internacional.

Como decía Paul Getty: “Los mansos heredarán la tierra… pero no sus derechos minerales”

Buena semana,

Julio López Díaz, 16 de febrero de 2022

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