El Tato

Julio López, 12 de mayo de 2022

El Tato fue el apodo de Antonio Sánchez, un conocido torero español que nació y murió en Sevilla. Vivió entre 1831 y 1895. Una de sus principales características es que no se perdía nada, acudía a todas las corridas y a todos los saraos a los que podía. De hecho, ni cuando le amputaron una pierna tras una cogida dejó de asistir a todas las citas que podía, ni se apartó de los ruedos. Cuando el Tato no aparecía, se solía decir que no había venido ni el Tato, como dando a entender que, si ni siquiera el Tato había hecho acto de presencia, mal estaba la cosa o el evento no era muy importante.

Es la principal conclusión de lo que era la fiesta de las bolsas. Que no está ni el Tato.

Repaso las previsiones económicas del ECB que hizo en diciembre para este año:

Cambio eurodólar: 1.12                      real 1.04

Precio petróleo 90 dólares                 real 104

Euribor -0.40                                         real 0

Bono a 10 años media    0.80%          real Alemania 0.86, Italia 2.72%

Las desviaciones son importantes, y a diferencia de las que puede hacer cualquier analista, teóricamente son en las que se basa el ECB para regir la política monetaria. Son los mismos que mantienen que la inflación estará el año que viene en el 2% y los que decían que la inflación era transitoria. Esto es importante, porque debemos recordar que el mandato único del ECB es el control de la inflación. El fracaso es, totalmente y sin ningún paliativo, escandaloso. De hecho, aunque empiezan a hacerse declaraciones de futuras subidas de tipos, la cruda realidad es que a día de hoy, el ECB sigue comprando bonos todos los meses en pos de no salirse del camino trazado en su plan. La máxima de Keynes de cambiar de opinión cuando las variables lo hacen no parece tener cabida para estos personajes. Y por supuesto, nada de pedir perdón por el daño que van a infligir. Esto de la inflación tiene también su manipulación y lo intentarán hacer en cuanto el efecto base (la comparativa con los precios de hace doce meses) empiece a relajarse. La realidad es que la inflación es acumulativa. El 10% por ciento de poder adquisitivo que has perdido el año pasado, lo has perdido para siempre (a no ser que vuelvan las tasas negativas) aunque la inflación vuelva a bajar a cifras más bajas. Los hay todavía más obtusos, como es el caso de Japón, que a fuerza de no dejar subir los tipos de interés a precios de mercado, lo han pagado con una caída del yen del 27% contra el dólar, que a la hora de comprar petróleo algo se notará, digo yo.

La FED es la que está echando más carne al asador para subidas más contundentes de los tipos de interés. Para todos los amantes del automovilismo, uno de los lugares más emblemáticos es el Col de Turini del rally de Montecarlo, famosos por sus eses prolongadas. Pues la FED se abrochó el cinturón, arrancó el motor, y se lanzó a tumba abierta dándole a todo gas. Se olvidó de las curvas, y cuando ha visto que no se puede mantener dentro de la carretera a esa velocidad, está haciendo lo primero que te dicen en la autoescuela que no debes hacer: pisar el freno en plena curva. Lleva un par de meses dando trompazos a un lado y otro del pavimento intentando que el coche no se le salga, y sigue mostrándose confiado en controlar el coche, aunque haya perdido ya el parachoques delantero, la puerta del copiloto y el casco presente más abolladuras que el autobús de Simeone en la Champions League. Al final lo que está en juego es la credibilidad de la FED y su capacidad de manejar todo tipo de situaciones. El solucionar las crisis dándole a la manivela parece que es capaz de hacerlo cualquiera, es una recta en el desierto. El Col del Turini requiere frenos, acelerador, manejo de volante y unas buenas luces cuando es de noche. Veremos de qué pasta está hecho Powell…

El riesgo de que haya subidas más importantes de lo que el mercado descuenta está sobre la mesa, porque puede haber una sobreactuación. De momento lo están pagando los activos financieros más líquidos (primero fueron los bonos, luego las acciones) pero yo creo que el principal activo que quieren que descarrile es el precio de la vivienda, que se ha ido de madre en Estados Unidos. Los precios de las hipotecas están un 1% por encima de la última subida de 2018, y superando el 5%, con lo que el parón lo tenemos a la vuelta de la esquina. Muchas de las compras de los últimos años las han realizado fondos que veremos a ver qué pasa si quieren poner a la venta ahora esos edificios…

En los mercados de acciones estamos viendo bajadas importantes, sobre todo en las empresas que más habían subido, y en especial las que se habían ido a la estratosfera sin tener beneficios y que habían prometido alcanzar el Dorado y la ciudad de Cíbola. Más del 50% de valores del Nasdaq ha caído más de un 55% desde máximos. El índice Nasdaq está cayendo un 27% desde comienzo del año. Solo en 1932, un índice había caído tanto a estas alturas de mayo. La caída se acerca mucho al 30% que vimos con los confinamientos del Covid. ¿Es mucho? En 2000 la caída superó el 80% y en 2008 superó el 50%. Nosotros hemos vivido una amarga realidad con las acciones de Just Eat Takeaway, la empresa de reparto. Por hacer visuales las cifras: Nosotros la compramos a alguien que pudo perder un 50% al vendérnosla a nosotros, nosotros perdimos otro 40% y al que se la vendimos nosotros, pierde otro 40%. La moraleja es que es muy difícil saber cuál es el precio de una acción (el valor, como en la mili, se supone) y que el efecto manada es mucho más importante que los ratios que se manejen. Lo que estamos viendo ahora mismo es una reducción importante de lo que estábamos dispuestos a pagar por una acción, y ya nadie vuelve a hablar de ratios sobre ventas. Hay estimaciones que el trading del retail americano, que empezó con la llegada de los cheques del gobierno americano y que hizo que tres millones de tíos dejaran sus puestos de trabajo para vivir de la especulación, después de llegar a ganar un 50%, haya vuelto a la casilla de salida y a los números rojos. El efecto más llamativo y que siempre olvidamos es cómo desaparece la liquidez. En la semana pasada se logró un nuevo hito mínimo: para bajar un punto el S&P 500 solo hacían falta cinco millones de dólares. La fuerza de la gravedad hace el resto. Los mercados alcistas se caracterizan porque los que están fuera están deseando que baje medio punto para incorporarse, y no caen. Los mercados bajistas lo hacen porque los que están dentro están deseando que rebote un punto para vender, y tampoco lo hace… La verdad es que se suelen perder ambos autobuses. Ahora mismo, después de las caídas importantes, todo el mundo está con la esperanza de que esa sobreventa nos dará la oportunidad de salirnos más arriba. Realmente es el único argumento que estoy oyendo; nadie habla de que la bolsa subirá porque la economía lo va a hacer mejor de lo esperado.

Hay otros dos factores a tener en cuenta: los fondos pasivos y que el mercado lo mueven las gammas de las opciones. Al alza, los fondos pasivos lo han hecho de cine: el mercado compraba lo que más ponderaba, que creaba un círculo virtuoso de nuevas compras. La misma regla se debería cumplir a la baja, y que estos fondos lo hagan peor en la bajada.

Quizá esté equivocado, y como dice un amigo mío, se ahoga más gente en los vasos que en los ríos.

Buena semana,

Julio López

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