Ronaldo

Julio López, 18 de julio de 2018

Durante la batalla de Inglaterra, los pilotos ingleses salvaron al país de los continuos bombardeos alemanes. El pueblo quedó en deuda con ellos, tal como sentenciaba la famosa frase de Churchill: “Nunca tantos debieron tanto a tan pocos”. El contrapunto humorístico lo pusieron aquellos valerosos pilotos. Teniendo en cuenta que sus breves descansos los pasaban en el bar del aeródromo, los aguerridos aviadores aseguraban que Churchill, al pronunciar esta frase, “se refería seguramente a la factura de nuestras cervezas”.

Hoy estoy convencido de que me van a caer por todos los lados. Si miramos el desglose del último IRPF, el 3% de las personas que más rentas tienen y, por tanto, más impuestos pagan, suponen casi el 35% del total recaudado. Uno de ellos con total seguridad era un antiguo jugador del Real Madrid, ahora emigrado a tierras transalpinas. Una de las razones para la marcha de Cristiano Ronaldo del Real Madrid ha sido, sin duda, la monetaria, sobre todo en su vertiente fiscal. Después de haber sido declarado culpable de delitos fiscales por sus ingresos de imagen en el extranjero (como no nos toca pagarlos a nosotros, no alzamos la voz, pero si hablan con algunos expertos fiscales, el caso estaba en el límite y lo que lo ha decantado es la petición de cárcel de la fiscalía ejerciendo de primo de Zumosol), no nos tiene que sorprender que busque nuevos aires más “respirables”. Desde luego, en este país en vez de agradecer a esta gente su contribución (como me oiga mi peña atlética…), lo que hacemos es intentar “cargárnoslos” como sea y con el mayor escarnio público posible. El personaje no era santo de mi devoción, pero he conocido pocos profesionales con mayor dedicación a su trabajo que el luso. Al final, la pregunta es, ¿qué pasa con los números de los Presupuestos Generales del Estado si se “echa” a los mayores contribuidores, en un momento que los países de nuestro entorno afilan los colmillos para atraerlos? Pensar que la base imponible no se ve afectada por mucho que se la cargue es realmente ridículo.

Parafraseando al Von Mises que me está descubriendo Álvaro Guzmán, “Los hombres no pueden producir a voluntad unas condiciones naturales y sociales que provoquen la aparición del genio creador y su obra. Es imposible criar genios a base de eugenesia, ni formarlos en escuelas, ni reglamentar sus actividades. Resulta más fácil, en cambio, organizar la sociedad de tal manera que no haya sitio para los innovadores, ni para sus tareas descubridoras”. Seguramente, Von Mises no estaba pensando en Ronaldo al escribir estas líneas, pero bueno…

Cuando los Estados estiran la cuerda, y en muchos casos pasan a la confiscación pura y dura, puede salirles el tiro por la culata. Si vemos la legislación vigente en muchos países europeos (no hay que irse a ninguna isla caribeña o del Canal de la Mancha), hay un denominador común en todas ellas. Mejor trato al que llega que al que está. Es un ejercicio de monopolio de la fuerza en su máxima expresión. Mientras se intenta atraer con cantos de sirena al exterior, al Martínez patrio se le tiene agarrado al potro de tortura.

Veamos Italia. Tiene una tarifa plana de 100.000 euros en impuestos a aquellas grandes fortunas que muevan su residencia a Italia, y que obtengan rentas en el extranjero. Para las rentas en Italia, funcionan como un italiano más. Sólo se les pide no haber residido los nueve años anteriores en Italia. Existe la exención de impuestos para donaciones y herencias relacionadas con activos y propiedades inmobiliarias en el extranjero o para remesas económicas. La obtención del visado de residencia es casi inmediata.

Pero para no irnos muy lejos. Portugal, con un gobierno de coalición de socialistas y comunistas. Se puede obtener el visado si se comienza actividades empresariales con al menos un millón de euros o si se invierte en fincas o inmuebles a partir de 350.000 euros en zonas de rehabilitación urbana. Ni siquiera exigen que pases más de 180 días en el país. Aquí los residentes no habituales (es así como se llama la figura) pagan un tipo único del 20% por todos sus ingresos obtenidos en suelo luso y los ingresos percibidos en el extranjero están exentos de tributar durante diez años consecutivos. No se tributa por las plusvalías, las herencias están exentas de pagar impuestos en la mayoría de los casos, no existe impuesto sobre el patrimonio y las sucesiones y donaciones están libres. Incluso hay zonas como Madeira, donde hay una tarifa plana de impuesto de sociedades del 5%. Es realmente una situación muy golosa para alguien que viva o trabaje en Vigo, Salamanca o Badajoz. La subasta fiscal ha empezado. En un mundo donde cada vez tiene menor importancia la domiciliación de una empresa, todos aquellos Estados que empleen la táctica del exprimidor, pueden verse sorprendidos. Si en vez de “cuidarle” se le aprieta el zapato, no tardaremos en ver cómo los centros de dirección de las empresas multinacionales pasan de Madrid a Lisboa u Oporto para sus operaciones en Europa del Sur, y la merma recaudatoria sea superior a lo que se intenta lograr. Pienso que todos tenemos asumido como algo normal la existencia de un impuesto progresivo en función de los ingresos, pero no se puede hacer caer siempre el peso sobre los mismos, los que tienen nómina.

Por otra parte, se ha publicado el último informe trimestral del FMI. No cambia sus previsiones del informe anterior, y sigue proyectando un crecimiento mundial del 3.9% para los años 2018 y 2019. Sin embargo, avisa de que la expansión ya no está siendo igual en todas las zonas, y que los riesgos empiezan a amontonarse. La tasa de expansión parece haber tocado techo en algunas grandes economías y empieza a ser menos sincronizado que hasta ahora. Mientras que sigue fortaleciéndose en Estados Unidos en el corto plazo, se han hecho algunas revisiones a la baja en Europa, Japón y Reino Unido, reflejando sorpresas negativas de actividad a comienzos de 2018. También el crecimiento en países emergentes está siendo desigual, derivado sobre todo por la nueva apreciación del dólar americano, las guerras comerciales y los problemas en las divisas de algunas economías (Turquía, Indonesia, Brasil y Argentina), mientras que ha mejorado para los países exportadores de petróleo. Advierte también de los riesgos de las guerras comerciales, y de que los riesgos empiezan a girarse un poco hacia la baja. Con los niveles de deuda cerca de máximos históricos en muchos países, las políticas fiscales deberían empezar a reconstruirse para reducir el riesgo de futuros shocks. Estímulos fiscales procíclicos deberían ser evitados e incluso reducidos (Estados Unidos) y países sin problemas de deuda y con superávit de balanza comercial, deberían empujar el crecimiento del consumo interno y reducir los desequilibrios globales (Alemania).

A España no le ha tocado las estimaciones, pero no sé si ha tenido en cuenta toda la retahíla de impuestos que vienen. ¡Hay caravanas de empresas intentando entrar por todas las carreteras de la piel de toro para rogar poder establecerse en nuestro país!

Buena semana,

 

Julio López Díaz, 18 de julio de 2018

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